Ilustrar un cuento en 48 horas con los pinceles de Adobe Illustrator

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¿Cuántas veces hemos caído en la trampa de meternos en un proyecto a sabiendas de que no nos da tiempo a resolverlo en los plazos acordados? ¿Será que confiamos demasiado en nuestras posibilidades?, ¿o será que esta es la piedra en el camino con la que los creativos tropiezan una y otra vez?

No saber decir NO a tiempo…

Quiero hablar hoy de un error. Un error que cometí con un encargo y del que he aprendido mucho. Y lo hago públicamente para asegurarme de no volver a cometerlo.

El error es simple y llanamente el siguiente: No supe decir que NO a un proyecto sabiendo que no tenía tiempo para ejecutarlo.

Sé de sobra que esto es más común de lo que parece en el día a día de un creativo. A mí me ha ocurrido varias veces. Te comprometes con un proyecto que sabes que no podrás resolver a tiempo por no perder al cliente.

Pero lo curioso de esto y ahí es donde radica mi gran metedura de pata, es que yo sabía perfectamente que era un cliente tóxico porque cumplía con 2 características típicas de éstos:

  1. No tenían presupuesto suficiente y buscaban precios muy bajos.
  2. Querían algo para ayer o necesitaban algo urgente y yo no tenía disponibilidad inmediata.

Pero yo, como si fuese una señora mayor que cruza la calle sin mirar, me tiré de lleno al marrón diciendo que sí, sin saber muy bien por qué lo hacía.

Básicamente el cliente, que era una pequeña productora de teatro en sus inicios, tenía que representar una obra sobre Blancanieves y los siete enanitos, y a 4 o 5 días de la primera actuación les urgía la necesidad de tener un pequeño vídeo que hiciera de introducción a la historia.

Ellos me daban una pista de audio donde había una locución y música de aproximádamente 1 minuto, y yo tenía que crear ilustraciones que la acompañasen.

Hacer trabajos a precios bajos sólo trae frustraciones y prisas

Me preguntaron a mí porque nos conocíamos de un trabajo anterior de diseño de cartelería y maquetación web, y aunque yo había hecho vídeos animados antes, sabía perfectamente que no podría tener 1 minuto de animación decente en 4 o 5 días.

Además, cuando dije un precio cerrado, me lo bajaron alegando tener pocos recursos, pero aún así accedí porque no supe reaccionar bien. Así que ahí estaba yo. Con una pista de audio y con un pequeño marrón a resolver rápido y veloz.

Pero esto no es todo. En ese momento estaba trabajando a tiempo completo en otra empresa, con un horario de 9:00 a 18:00. Pero aquella semana, y por motivos varios terminé todos los días mucho más tarde. Por lo que la semana pasó rapidísimamente y llegó el viernes tarde sin haber comenzado a hacer nada del encargo.

Y sólo me quedaban unas 50 horas para entregarlo.

Benditos pinceles de Adobe Illustrator

En un caso como este, dediqué la tarde del viernes a hacer pruebas para tener ya claro para el sábado por la mañana cómo iba a afrontar todo esto y empezar a dibujar como un loco.

Busqué un estilo que no necesitase de mucha precisión anatómica, que fuese rápido de ejecución y sobre todo donde pudiese reutilizar al máximo posible.

Así que decidí imitar las ilustraciones típicas de la Edad Media. Son sencillas, no tienen ningún tipo de fidelidad espacial ni perspectiva real y tienen una gama cromática reducida.

Opté por crear 4 pinceles de Illustrator para dibujar todo: una línea irregular, una línea triangular, una con los extremos más anchos que el centro y una que empieza y acaba en punta.
Tanto los personajes, como los elementos secundarios de los fondos, lo podía simplificar y hacer estas líneas: fuego, madera, caras, plantas, árboles… etc

Para dibujar madera, pues hacia un rectángulo o forma que fuese de un color, y con líneas por encima simulaba las vetas. ¿Un fuego?, fácil. Un montón de líneas rojas y un fondo amarillo. ¿Para hacer un árbol?, pues un triángulo verde y líneas por delante que hiciesen de ramas; y así con todo. Armaduras, escudos, banderas, prendas, etc.

El resultado final no fue exactamente tal y como me hubiese gustado, pero al cliente le encantó. Al final ese fin de semana apenas pude dormir. Pero logré terminar el encargo a tiempo para la representación teatral del lunes.

Lo más importante es que a partir de aquel encargo aprendí a valorar más los tiempos y los costes. Y técnicamente aprendí mucho sobre los pinceles de Adobe Illustrator, cosa que me ha sido muy útil hasta el día de hoy.

Podéis ver el vídeo final con la locución del cliente y algunas de las imágenes:



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