La eterna búsqueda del estilo propio

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Tener estilo propio es encontrar tu propia manera de traducir la realidad

Qué fácil es decirlo, y qué difícil es definir esa ‘propia manera’. Buscar un estilo propio que haga reconocible tu trabajo frente a los demás, ha sido siempre el quebradero de cabeza más grande de los creativos.

Y ahora más que nunca, con la saturación del mercado de ilustradores, diseñadores, etc., que vemos por las redes, la influencia es enorme. Es más difícil que nunca establecer tu propio lenguaje visual cuando hay tanta competencia.

Pero a pesar de todo esto, no hay que perder la esperanza. Yo llevo toda mi vida intentando definir un estilo propio y creo que no lo he conseguido nunca. En mi caso quiero pensar que al haber tenido clientes tan diversos, he tenido que adaptarme a los requisitos del proyecto e interpretar el guión del cliente. He sido más un camaleón que otra cosa.

Hay quien cree que esto es muy positivo, pues poder adaptarte a varios estilos te abre puertas. Puede ser. A mí me ha funcionado.

Pero considero muy interesante el que la gente te reconozca con ver sólo una pieza de tu trabajo. No sólo por la consistencia visual que aportas a un proyecto, si no por otra serie de cuestiones más profundas.

¿Qué significa tener estilo propio?

Cuando hablamos de ‘estilo propio’ solemos hacer alusión a cuestiones estéticas (líneas, manchas, vectores, lápices, óleos…), pero en la realidad lo que te hace único es desarrollar un lenguaje personal propio. Es decir, una intención que va más allá de lo estético. Es crear un universo personal, un humor, una manera de transmitir historias y conceptos.

Tu estilo propio es parte de tu marca personal. No puedes vender lo que no eres o lo que no tienes. Has de sentirte inspirado con lo que haces y defender ese lenguaje único que sólo tú puedes comunicar.

¿Cómo desarrollar un estilo propio?

Te pongo un ejemplo de un estilo muy personal y sin duda único: Joan Cornellá. No importa cómo ejecute su obra. Da igual si usa una técnica u otra, si es digital o manual. Incluso no importa el soporte donde cree su obra. Su lenguaje visual, su forma de entender la realidad es inigualable. Tiene su propio estilo y no hay duda de ello.

Para mí esto es fascinante, pero reconozco que es muy difícil para la mayoría de creativos. Aún así, con una serie de pasos, puedes encaminarte en la búsqueda de tu estilo propio:

  1. Investigar: Pon sobre la mesa todo aquello que te inspira, que te aporta, que te apasiona y te influye. Llena tu mente de todo lo que te hace crecer creativamente.
  2. Simplificar: Ahora busca puntos de conexión en todo lo anterior. ¿Qué tienen en común Jack Kerouac y Gustave Doré?. Hay que pasar por la criba todos los puntos que conectan a tus influencias y buscar la esencia que todos comparten.
  3. Desarrollar la esencia: Identifica las características que tienen esos puntos en común de todas tus influencias y ponlas en una lista. Los elementos de esta lista deben ser tu hilo conductor para crear tu próxima pieza visual.

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